Artículos de segundamano: la realidad del momento actual

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A estas alturas de la vida, salvo que hayas estado viviendo en un iglú en el lugar más recóndito del globo, seguro que has oído las palabras crisis, paro o consumo, unos 2 ó 3 millones de veces en los últimos meses. Lo cierto es que son ya bastantes años sumidos en esta recesión que está haciendo estragos en las economías medias y, de forma indirecta, en el consumo de bienes y servicios.

Hace no mucho tiempo, aunque admito que tengo que parpadear un par de veces para hacerme a la idea de que no fue simplemente un sueño, recuerdo restaurantes llenos, tiendas abarrotadas, destinos vacacionales con la ocupación cerca del 100%. A España se le conocía como el país de la alegría.

España, del país de la alegría al país de la tristeza

Hoy en día las cosas son muy distintas. Hemos pasado a ser el país de la tristeza. Unos niveles de paro insoportables, un consumo bajo mínimos. Los mismos restaurantes y tiendas que antes estaban llenos, hoy están prácticamente vacíos o cerrados (en no pocos casos). Lo cierto es que así es difícil generar el ambiente de optimismo que, por ejemplo, los peques de la casa necesitan. Más horas de trabajo para ganar menos (si se tiene la suerte de trabajar), más cansancio, más estrés…menos diversión.

Siempre hay una forma distinta (y mejor) de hacer las cosas

Aunque siempre he sido muy crítico con el consumo por el simple hecho de consumir, soy más dado a gastar el dinero en experiencias más que en objetos, si hay algo positivo que se puede sacar de la susodicha crisis es que hay formas distintas de hacer las cosas, y que hay ciertos gastos que son completamente innecesarios y que simplemente se hacían porque se podía, sin pensar más allá.

Afortunadamente, siempre hay cosas positivas que sacar de una crisis

En el caso de los padres con peques, dada la “caducidad” tan grande que tiene cualquier objeto que se le compre a un bebé o niño pequeño, ¿realmente era necesario que se comprara todo de primera mano (nuevo) para que, cuando dejara de servirle, continuara nuevo? Yo he llegado a conocer casos de alguien que se gastó más de 1.000 en un cochecito en tonos azules y que, tras tener una niña, decidió comprarse otro igual…pero en tonos rosas!!! A lo mejor te parece un extremo exagerado, pero todos en mayor o menor medida hemos hecho algo similar.

Es normal que, dada la situación, hayan y sigan proliferando montones de tiendas y páginas web dedicadas a la compra-venta de material de segunda mano en buen estado, como por ejemplo la web olx.com.ar. En este tipo de páginas suelen abundar los productos tecnológicos, probablemente uno de los mayores exponentes del consumo por el simple consumo. Lo bueno es que este tipo de filosofía va calando en todos los sectores, y ahora también se pueden encontrar muchos productos de puericultura, orientados a los bebés y niños.

Y me parece que no es una moda pasajera, o por lo menos no debería serlo. Tanta polémica que hay con la nueva ley de educación, no estaría mal que se incluyera una asignatura llamada “consumo responsable” que enseñara a los niños a no despilfarrar (aplicable a cualquier tipo de recurso). En este sentido, nosotros por ejemplo hemos tenido la suerte de que mi cuñada tuviera sus hijas creciditas y que nos hubiera guardado toneladas de ropa y otros complementos que nos están sirviendo para nuestros peques…y nos han permitido ahorrar una importante cantidad de dinero.

Y en tu caso, ¿te ha tocado apretarte el cinturón? Lo cierto es que cuanto mayor es la necesidad, más se agudiza el ingenio. Deja tu comentario y comparte tu experiencia.

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