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Células madre de cordón umbilical: ¿qué son exactamente?

Mucho se ha hablado los últimos meses de las Células Madre y, debido a la revolución médica que suponen, mucho más se hablará en el futuro. Pero, ¿realmente sabemos lo que son las Células Madre? ¿Por qué reciben ese nombre, qué tipos existen y para qué sirven?

En PapaEnApuros.com intentaremos dar respuesta a estas y otras preguntas de manera sencilla en nuestro especial sobre Bancos de Sangre de Cordón Umbilical.

¿Qué son las Células Madre? Tipos y clases

Se entiende por Células Madre aquellas que cuentan con la capacidad de auto-renovarse (es decir, auto-dividirse para multiplicar su número) o bien producir células maduras de otro tipo de tejidos del cuerpo (mediante un proceso que se conoce técnicamente como diferenciación celular).

Básicamente se habla de dos tipos de células madre: las embrionarias, procedentes de un embrión de 4 a 5 días de edad, y las adultas, que se obtienen de un ser humano adulto. Además, hay varias clases de células madre:

  • Totipotenciales: son aquellas con capacidad para dar lugar a cualquier tipo de tejido del cuerpo humano.
  • Pluripotenciales: aquellas que solamente son capaces de dar lugar a un número concreto de tejidos, pero no a todos.
  • Monopotenciales: aquellas que únicamente son capaces de generar un tipo de célula particular.

Células madre Embrionarias y Adultas

Existen importantes diferencias entre estos dos tipos de células madre y su potencial médico, así como cuestiones éticas de importancia.

Las células madre embrionarias (procedentes de un embrión humano de 4 a 5 días de edad) son pluripotenciales, por lo que son capaces de dar lugar a muchos de los tejidos de un ser humano, con las ventajas de que proliferan (se multiplican) de manera rápida. Pueden, por tanto, obtenerse grandes cantidades de ellas en poco tiempo, congelarse y utilizarse a posteriori.

Las células madre adultas se encuentran en cantidades pequeñas en los diferentes tejidos, por lo que aislarlas en grandes cantidades (lo cual es necesario para su utilización) es mucho más complicado. Además, su potencial de diferenciación (para convertirse en otro tipo de células) es mucho menor que en el caso de las embrionarias.

El zigoto, o huevo, es la célula madre por excelencia. Es totipotente por lo que puede dar lugar a todas las células del feto. Es decir, el zigoto es la célula a partir de la cual se origina todo ser humano. Esto es así porque contiene toda la información necesaria, así como la capacidad de desarrollar los distintos órganos y tejidos del organismo.

Según la información anterior, desde el punto de vista técnico las células madre embrionarias serían las más atractivas, puesto que tienen ventajas innegables. Sin embargo, la realidad es que las únicas terapias que han resultado positivas se han realizado con células madre adultas, puesto que las células madre embrionarias no pueden controlarse y en su multiplicación acaban por desarrollar cánceres.

Células Madre del Cordón Umbilical

La placenta y la sangre han sido consideradas, históricamente, meros desechos. Sin embargo, durante la década de los 80 se comprobó que la sangre de la placenta contenía una concentración elevada de células madre hematopéyicas, es decir, aquellas que son capaces de producir glóbulos rojos, blancos y plaquetas (componentes de la sangre). Además, tienen una gran capacidad de proliferación (multiplicación).

Son las conocidas como Células Madre del Cordón Umbilical, y teóricamente cuentan con las ventajas de las células madre embrionarias (facilidad de manejo y alta proliferación), pero sin su principal inconveniente (desarrollo descontrolado que puede generar un cáncer).

El descubrimiento de estas células ha sido el desencadenante de la creación de los conocidos como Bancos de Sangre de Cordón Umbilical.

Manipulación embrionaria: implicaciones éticas

Las células madre embrionarias abren un futuro esperanzador. Si consigue controlarse su desarrollo, la medicina del futuro contará con la técnica que permitirá recuperar tejidos dañados sustituyéndolos por otros nuevos.

Por ejemplo, una persona que haya sufrido un infarto de miocardio podrá recuperar las áreas dañadas sustituyendo las células muertas, como consecuencia del infarto, por otras nuevas.

Sin embargo, la manipulación de células madre embrionarias implica la destrucción del propio embrión. Es decir, la muerte de un ser vivo con apenas unos días de vida. El dilema ético plantea un serio debate.

Una alternativa que puede acabar con el debate moral consiste en el desarrollo de técnicas que permitan obtener células madre embrionarias sin destruir el embrión. En la actualidad, de momento sólo son técnicas experimentales.

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