La hipoacusia es la disminución del nivel de audición por debajo del considerado como normal. Esta pérdida auditiva es frecuente en la población anciana, con una incidencia del 80% en personas mayores de 80 años.
Sin embargo, también puede hacer su aparición de forma congénita en los recién nacidos. La detección de la hipoacusia es una prueba sencilla que tiene por objetivo determinar si el neonato tiene problemas de audición.
A veces, los bebés responden bien a los sonidos, incluso cuando el oído no está funcionando correctamente. Por ello, es importante detectar lo antes posible cualquier tipo de problema auditivo puesto que, aún siendo poco frecuente, la hipoacusia condicionará su vida posterior debido a los problemas de aprendizaje y comunicación que genera.
Cuanto antes se detecten posibles problemas, antes podrá comenzarse su tratamiento para poder proporcionar al recién nacido un desarrollo adecuado.
¿En qué consiste la detección de la hipoacusia?
Hay que tener en cuenta que si los resultados no son en principio favorables, no significa que haya una pérdida de la capacidad auditiva, sino que habrá que realizar un estudio en profundidad antes de que el recién nacido cumpla un mes de vida.
La evolución de la audición de los hijos
En lo que respecta a la salud y bienestar de los pequeños, nadie mejor que los padres para hacer un seguimiento continuo y poder detectar cualquier potencial problema antes de que se agrave. En el caso de la audición, dependiendo de la edad de los hijos, hay una serie de respuestas a estímulos que pueden observarse fácilmente. Para ello, hay que hacerlo cuando estén relajados y en un ambiente tranquilo, sin demasiados ruidos.
A continuación se presentan algunas preguntas que nos indicarán si el nivel auditivo de un niño se encuentra dentro de lo normal. Si la respuesta a alguna de ellas es “no”, la recomendación será consultar al pediatra.
- 0-3 meses: el bebé responderá ante sonidos fuertes con sobresaltos, parpadeos o despertando de su sueño.
- 3-6 meses: ante sonidos conocidos e interesantes para el bebé (como la voz de la madre, un sonajero o un juguete), el bebé dirigirá sus ojos hacia ellos.
- 6-12 meses: se girará hacia vosotros cuando digáis su nombre suavemente desde atrás.
- 12-15 meses: el niño será capaz de señalar y mirar objetos o personas familiares cuando se les nombra.
- 15-24 meses: comprende órdenes sencillas (del tipo “dame la cuchara…“).
- 2-3 años: el niño responde preguntas sencillas y se entienden las palabras que pronuncia.
Fuente: Junta de Castilla y León.
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