El meconio es una sustancia viscosa y pegajosa de color negro-verdoso que los bebés expulsan durante las 24 horas posteriores al parto. Son las primeras heces del recién nacido, sus primeras caquitas.
Durante el embarazo, el feto se encuentra rodeado de líquido amniótico. En él pueden encontrarse flotando células de la piel, del aparato digestivo, moco, lanugo (vello muy fino que recubre al futuro bebé), bilis, etc. Para mantenerlo limpio y sano, el bebé lo traga y todas estas sustancias se van depositando en el intestino, mientras que el líquido amniótico filtrado es expulsado al orinar. Este ciclo se repite de manera ininterrumpida (cada 3 horas aproximadamente) durante todo el embarazo, y permite que el líquido amniótico se mantenga transparente.
A veces, durante el embarazo, el bebé expulsa algo de meconio ensuciando las aguas. Normalmente esta situación es indicativa de estrés fetal, y se corre el riesgo de que el feto lo aspire y el meconio se dirija a sus pulmones. Este proceso se conoce como aspiración del meconio, y puede causar algunas complicaciones respiratorias después de nacer.
Habitualmente el meconio se debe expulsar durante las primeras 24 horas después del parto. Si se retrasa dicha expulsión, pudiera ser indicativo de alguna enfermedad del bebé. Las heces van con las horas cambiando de color (lo que se denominan heces de transición) hasta adquirir una tonalidad amarillenta a los 3-4 días.
Más información: A.D.A.M. – Enciclopedia médica
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