
Después de 40 semanas de embarazo llega el momento más deseado, y en algunas ocasiones, el más temido: el parto. Al menos en la teoría, puesto que algunas embarazadas ya habrán dado a luz (es el caso de los partos prematuros – menos de 37 semanas de gestación -, o aquellos que sin serlo no han llegado a la semana 40), mientras que otras todavía tendrán que esperar algunos días.
Algunos síntomas de parto son ciertamente inequívocos, mientras que otros no lo son tanto y pueden crear cierta confusión en la embarazada. A continuación se detallan los tres más comunes:








