Vacunas: tipos, calendario…y fiebre

Quiero hablar en este post de la salud de nuestros bebés. Más concretamente, de las vacunas. Este que veis a continuación, es el calendario de vacunación que nos han dado en nuestro centro de salud. Los observadores se habrán percatado que pone 2005, pero nos lo han dado hace un mes escaso. El presupuesto es ajustado. Eso me recuerda que debería actualizar el post en el que hablaba de las diferencias entre sanidad pública y privada.

Lo primero que llama la atención es la cantidad de vacunas que les administran hoy en día a nuestros hijos. Cosas de la medicina moderna; toda prevención es poca hoy en día. No recuerdo exactamente la cantidad de vacunas que nos pusieron a nosotros de pequeños, pero estoy seguro que eran unas cuantas menos.

Si os fijáis, hay vacunas para la Hepatitis B, Meningococo C, tétanos, difteria, tosferina, haemophilus, polio, sarampión, rubeola, parotiditis y varicela. La lista es enorme. Aparte de éstas, ahora se administran otras dos denominadas Prevenar (4 dosis a los 2, 4, 6 y 18 meses) y Rotavirus (3 dosis en la versión RotaTeq).

Estas dos últimas vacunas están subvencionadas o no dependiendo de la comunidad autónoma en la que residas. En otro post hablaré de los desorbitados precios de las vacunas y su inclusión en el sistema sanitario español.

Hablar de vacunas es una cosa, pero ver como se las administran a tu hijo otra muy diferente. El día que fuimos a vacunarle y vi la aguja que le iban a clavar, se me pusieron los ojos como platos. “Pero si le va a pinchar hasta el hueso”, le dije a la pediatra. Era enorme!!! Alguno pensará que son exageraciones de padre. Eso que se lo pregunten a nuestro peque, que gritaba de manera desesperada al sentir el frío acero. Hasta 4 veces seguidas le pincharon!!! Como para no llorar. Hasta yo tenía ganas de llorar.

Fiebre

Nos comentaron que no a todos los niños les sube la fiebre al ser vacunados. Durante las siguientes horas el niño estuvo quejoso, con malestar en el cuerpo y una carita que parecía que le hubieran dado una paliza. Recordemos que una vacuna es una pequeña dosis de la enfermedad contra la que se quiere inmunizar al sujeto, de manera que el sistema inmunológico cree los anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad de manera efectiva. Normal que el niño se sintiera mal.
En nuestro caso, le subió la fiebre 9 horas después de ser vacunado. No subió demasiado, hasta los 38º. Le administramos el paracetamol recetado por nuestro pediatra y se estabilizó rápidamente.

Hubo algo curioso que nos dijo el médico. Comentó que, probablemente, el niño podría llorar sin razón aparente en las siguientes horas. Esto sería debido a que habría creado un recuerdo del momento del pinchazo y le vendría de repente a su limitada memoria.

De lo que estoy seguro es que, el día que volvamos por la consulta, el niño llorará desconsoladamente…y ya no me preguntaré la causa.

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