Amniocentesis

embarazo-AZ

La RAE define amniocentesis como el procedimiento de obtención de muestras de líquido amniótico mediante punción abdominal de la pared del útero.

Dicho de otra forma, la amniocentesis es una prueba prenatal consistente en la extracción de cierta cantidad de líquido amniótico, con el objetivo de analizarlo para obtener información del estado de salud del feto y detectar defectos congénitos. Aunque inicialmente el objetivo es el diagnóstico, cada vez con mayor frecuencia se utiliza para descartar la presencia de esos defectos congénitos.

El estudio del líquido amniótico proporciona información acerca del sexo del feto, anomalías cromosomales y genéticas, enfermedades congénitas (como la fibrosis quística, enfermedad de Tay-Sachs, etc.), grado de madurez pulmonar, evaluar el riesgo de espina bífida o síndrome de Down (según el nivel de la Alfa-feto-proteína) o infecciones intrauterinas. Con toda esta información se podrán tomar decisiones sobre el embarazo.

La prueba suele realizarse durante el segundo trimestre del embarazo, generalmente entre 15 y 18 semanas después de la última menstruación de la madre.

Existe otra prueba denominada la muestra del villus coriónico (CVS) que permite detectar prácticamente los mismos defectos congénitos que la amniocentesis, pero no todos. Se practica en una etapa anterior del embarazo (entre las semanas 10 y 12), aunque parece ser que conlleva algo más de riesgo de aborto espontáneo.

Cuando debe practicarse

Normalmente la realización de la prueba no se ofrece a todas las mujeres embarazadas, puesto que conlleva un pequeño riesgo de aborto espontáneo. Por ello, se suele realizar cuando existe un mayor riesgo de que el bebé sufra algún tipo de defecto genético, cromosómico o malformaciones.

Entre los factores que influyen para recomendar la realización de la prueba, están los siguientes:

  • La edad de la madre: el riesgo de que el bebé sufra algún tipo de defecto aumenta a partir de los 35 años de edad de la madre.
  • Antecedentes personales: si se ha tenido un hijo o un embarazo anterior con defecto congénito, puede recomendarse la realización de las pruebas en los embarazos posteriores.
  • Antecedentes familiares: aún cuando no se haya tenido una experiencia personal anterior, si existen antecedentes en la familia de alguno de los futuros padres, se suele recomendar la realización de la prueba.
  • Pruebas de diagnóstico: cuando el nivel de la Alfa-feto-proteína (AFP) es alta (detectado mediante análisis de sangre), podría ser indicativo de un defecto del tubo neural (malformación de la médula espinal o del cerebro, como espina bífida); cuando el nivel es bajo, podría ser indicativo de anomalías cromosómicas.

Seguridad de la prueba

En general, la amniocentesis es una prueba segura aunque conlleva ciertos riesgos. En algunos casos, sobre el 0,5%, se corre el riesgo de aborto espontáneo. Además, existen otro tipo de efectos secundarios como la hemorragia o pérdida de líquido amniótico (normalmente se resuelven solos con reposo), o infección intrauterina.

Cada embarazo es diferente, por lo que en cada caso deben sopesarse detenidamente los riesgos que la prueba conlleva.

Más información en la sección El Embarazo A-Z, un completo glosario de términos relativos al embarazo. Todo lo que necesitas aprender durante tu embarazo. Haz click en el siguiente enlace.

Los comentarios están cerrados.