Embarazos de riesgo

Embarazos de riesgoSe considera un embarazo de riesgo como aquel que presenta un peligro potencial para el feto y, en ocasiones, para la madre. Todos los embarazos necesitan de una cierta atención y vigilancia pero, en el caso de los embarazos de riesgo, se hace necesario un control frecuente y preciso del proceso.

Podemos clasificar los embarazos de riesgo en base a diferentes tipologías:

Por el número de fetos

Es decir, embarazos múltiples (gemelos o mellizos, trillizos, etc.).

Las causas más habituales de un embarazo múltiple son los antecedentes familiares o las, cada vez más utilizadas, técnicas de Reproducción Asistida (como la Fecundación In Vitro).  Los riesgos, partos prematuros o hipotrofia (peso reducido del bebé).

Como norma general, se recomienda reducir la actividad física, evitar desplazamientos largos, no viajar a partir del quinto mes. Cuanto mayor sea el número de fetos, deben extremarse las precauciones.

Por la edad

Por un lado, los embarazos en mujeres menores de 15 años se consideran de riesgo puesto que el cuerpo todavía no ha madurado lo suficiente. Los riesgos habituales son los partos prematuros, hipotrofia y malformaciones.

Por otro, están los embarazos en mujeres primerizas mayores de 35 años. A esta edad, la probabilidad de que el feto sufra alguna malformación o anomalía cromosomática (como el Síndrome de Down) aumenta. Por ello, se recomienda de forma sistemática la práctica de la amniocentesis, una prueba no exenta de riesgo. Además, existen los riesgos de aborto, hipotrofia y parto prematuro.

La realidad médica indica que se practican más cesáreas de lo habitual a partir de esta edad.

Por drogas

El consumo de drogas puede poner en serio peligro la salud del feto e, incluso, la continuidad del embarazo. El consumo de cannabis tiene unos efectos similares al consumo de tabaco. Con las sustancias alucinógenas, se corre el riesgo de sufrir abortos y malformaciones. Los opiáceos y la cocaína provocan la dependencia física de la madre y también del feto.

Sin embargo, para los casos extremos que necesiten de desintoxicación, ésta debe llevarse a cabo de forma gradual y progresiva. Para una toxicómana, el abandono de las drogas de forma súbita provoca síndrome de abstinencia y puede llegar a provocar la muerte fetal.

Además, está desaconsejado que una madre toxicómana dé el pecho a su bebé.

Por enfermedades crónicas

Todas las enfermedades, en mayor o menor medida, tienen su incidencia en el embarazo. Y viceversa, el embarazo puede tener su incidencia en la enfermedad.

Por ello es necesario que, ante una enfermedad crónica, se evalúen concienzudamente las posibles consecuencias de un embarazo, desde el punto de vista de la madre y del feto. Dependiendo de la severidad de la enfermedad pudiera, incluso, desaconsejarse el embarazo. Por ejemplo, ante una enfermedad cardíaca.

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