Espina bífida

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La RAE define espina bífida como la malformación del extremo caudal de la espina dorsal, que ocasiona la protrusión de la médula.

En otras palabras, es una malformación congénita del tubo neural caracterizada por falta de protección de la médula espinal, que queda al descubierto al no cerrarse correctamente la columna vertebral. Las consecuencias, lesiones de diversa gravedad en la médula espinal y sistema nervioso central, y son irreversibles.

Pueden distinguirse dos tipos:

  • Espina bífida oculta: la menos común (15% de los casos) y menos grave. Aunque la columna vertebral no se cierra completamente, la médula está cubierta por piel y no sufre daños.
  • Espina bífida abierta o quística: el caso más grave. Se denomina quística pues suele apreciarse un bulto (quiste) en la zona afectada de la espalda. Si son las meninges (cobertura de protección de la médula espinal) las que se han salido a través de las vértebras, se denomina meningocele y tiene secuelas menos graves. Si, además, es una parte de la médula espinal la que aflora al exterior, se denomina mielomeningocele y sus secuelas son las más graves.

Desafortunadamente, el mielomeningocele es el caso más frecuente. Por ello, suele hablarse de espina bífida y mielomeningocele de manera indistinta.

Las secuelas dependen generalmente del nivel de la columna al que se encuentre la lesión, siendo más graves cuanto mayor es la altura(más cerca de la cabeza). Normalmente, afectará a tres de los sistemas más importantes del cuerpo humano (nervioso central, genito-urinario y locomotor).

Causas

La espina bífida suele provenir por una predisposición genética de los progenitores y una serie de factores ambientales, como déficit de folatos o ácido fólico, edad de la madre (mayor incidencia en madres adolescentes), gripe durante el primer trimestre de embarazo, déficit de vitaminas, el orden de nacimiento (los primogénitos tienen mayor riesgo de padecerla), ciertos tratamientos farmacológicos, etc.

Prevención

Pese a todo, la espina bífida es fácil de prevenir. La prevención es deseable que se inicie previamente a producirse el embarazo. Las medidas a adoptar son:

  • Llevar una dieta sana y equilibrada.
  • Tomar ácido fólico dos meses antes de la concepción y durante el primer trimestre de embarazo, puesto que el sistema nervioso central se desarrolla muy pronto, entre la cuarta y sexta semanas de gestación.
  • Evitar ciertos tipos de fármacos.

Puede efectuarse un diagnóstico durante el embarazo mediante análisis de sangre, amniocentesis o ecografía.

Para una información más detallada, consultar la web de la Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia (antes conocida como FEAEBH).

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