La primera consulta al ginecólogo en el embarazo

En nuestro particular diario de una embarazada, se han reflejado todas las pruebas y visitas médicas que la gestante debe efectuar durante los 9 meses del embarazo.

Entre ellas, la primera visita al ginecólogo cobra una especial relevancia, tanto por su interés médico como por su interés informativo y efecto tranquilizador para los futuros padres.

Esta visita se realizará antes de finalizar el primer trimestre del embarazo.

Conocimiento de la embarazada

Es fundamental que durante esta primera visita, el médico se informe con el mayor detalle posible de todos los aspectos relacionados con la salud que pudieran tener alguna repercusión en el embarazo.

Se solicitará información personal, como la edad, fecha de la última menstruación, historial médico (medicamentos, enfermedades, operaciones, antecedentes familiares de hipertensión y diabetes), y otra relacionada con los hábitos de salud (tabaco, alcohol, deporte) y el trabajo realizado (sedentarismo, carga de peso, etc.).

También se preguntará por el historial ginecológico de la embarazada. En concreto, es importante conocer cuándo se realizó la última revisión ginecológica, si se han utilizado anticonceptivos (el tipo y por cuánto tiempo), si se trata de una madre primeriza o si, por el contrario, tiene más hijos o ha sufrido abortos o partos prematuros.

Pruebas realizadas por el ginecólogo

Además de la información proporcionada por la embarazada, son diversas las pruebas realizadas por el ginecólogo.

  • Análisis de sangre: con la finalidad de detectar enfermedades como la toxoplasmosis, la rubeola, hepatitis, enfermedades de transmisión sexual (VIH, sífilis), etc. así como comprobar los niveles de glucosa o hierro.
  • Análisis de orina: y su cultivo para detectar infecciones.
  • Reconocimiento físico: con la medición de la estatura, peso, tensión y auscultación cardíaca y pulmonar.
  • Ecografía: breve ecografía en búsqueda del latido fetal.

A veces, al menos en la Sanidad Pública española, se tiene la sensación de que el número de visitas es reducido y los controles efectuados de lo más rutinarios. Por eso, es importante no dejar dudas sin contestar y aprovechar las visitas para comentar todo aquello que nos preocupe.

Por otra parte, desde el punto de vista de los médicos, la mayor parte de las revisiones son satisfactorias, por lo que cuando todo va bien apenas suelen realizar comentarios. Desde el punto de vista de los futuros padres, siempre es tranquilizador que el médico confirme que todo va según lo esperado, y que esas pequeñas molestias que se sienten al principio entran dentro de lo habitual.

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