¿Niño o niña?

«¿Y qué queréis, niño o niña?» Algunos seguro que han escuchado la famosa pregunta cientos de veces, principalmente en la última fase del embarazo, cuando la barriga está tan abultada que parece a punto de explotar.

Lo cierto es que a dicha pregunta no siempre se contesta con la misma respuesta. Y no lo digo porque haya diferencia de opinión en la pareja, sino porque uno mismo puede ir cambiando de opinión según avanza el embarazo. Yo, personalmente, primero quería niño, después niña y finalmente niño.

Las razones por las que decantarse por uno de los sexos son increíblemente dispares, y no siempre obedecen a la lógica, la razón o el sentido común.

Por ejemplo, están los factores culturales o demográficos. ¿Qué está ocurriendo en países como China? En España pueden verse cantidades increíbles de niñas chinas adoptadas. El control demográfico en China permite, únicamente, tener un hijo por cada pareja. Unido a motivos históricos por los que en China se prefieren los hijos varones, se han dado numerosísimos casos de aborto cuando se conocía que lo que venía era una niña.

También están los factores familiares. En este caso, cada familia es un auténtico mundo. Cada una tiene su historia, y ésta condiciona las preferencias de sus integrantes. Pero claro, una pareja la forman dos personas…con sus respectivas familias. Si mezclamos y agitamos fuerte, obtendremos un explosivo cóctel, fuente de interminables riñas en la pareja.

Los factores personales y condicionantes de la propia pareja son muy importantes. Experiencias previas o preferencias personales pueden desnivelar la balanza sin razón aparente. O por ejemplo, que ya se tengan varios hijos todos del mismo sexo. «A por la parejita«, o «A ver si esta vez nos sale un chico» son frases muy manidas. Que se lo digan a mi mujer, que son ¡¡¡4 hermanas!!!

A veces la preferencia es tan extrema, que provoca sentimientos tan poco defendibles como el desprecio y el rechazo de los hijos.

XY: ¿Cómo se determina el sexo del bebé?

Lo cierto es que, por mucho que nos empeñemos en ponerle velas a un santo, nada (al menos por el momento) podemos hacer para determinar el sexo de nuestra descendencia. Es una simple cuestión de genética.

Nuestras células tienen 46 cromosomas (23 pares). De ellos, la mitad las proporciona el padre y la otra mitad la madre. De estos 46, tenemos 2 cromosomas sexuales: los famosos X e Y. Las mujeres tienen 2 cromosomas X y el hombre uno X y otro Y.

Por tanto, la mujer siempre aporta un cromosoma X a su hijo, mientras que el hombre puede aportar uno u otro. La combinación resultante determinará el sexo. Es por tanto «culpa» del hombre (como tantas otras cosas, estarán pensando muchas mujeres) el que un hijo sea niño o niña.

Lo que me da qué pensar es si el cóctel cromosómico tiene algún efecto en el físico de la mujer, puesto que dicen que si tienes una barriga picuda o estás guapa es que lo que viene es un varón, mientras que si la tienes con forma redondeada o estás algo más feusca de lo normal es que viene una hembra.

Y a ti, ¿te salió lo que buscabas? Deja tu comentario.

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