Pros y contras de la paternidad/maternidad modernas

Familia modernaEn España la situación ha cambiado drásticamente en las últimas décadas. Solo hay que echar un vistazo a cómo vivían nuestros padres para darnos cuenta. Sus motivaciones, su estilo de vida, sus ambiciones…poco tienen que ver con las nuestras.

Estos cambios han afectado al concepto de familia y al rol que juegan sus integrantes. El cambio más significativo se ha producido en el hombre, que ha vivido en una sociedad tradicionalmente machista (todavía queda mucho camino por recorrer) y ahora tiene una relación de igual a igual con su mujer. Se ha configurado, por tanto, la familia moderna.

Veamos cuáles son, desde mi punto de vista, las ventajas y desventajas de esta nueva situación. Podría hacer una lista de pros y otra de contras, pero están tan relacionados entre sí que lo que pudiera parecer una ventaja se ha convertido en una desventaja, y viceversa.

Ayuda…pero no molestes

Por ejemplo, en la familia moderna el hombre se involucra en mayor medida a todos los niveles. Ayuda a la madre con las tareas domésticas, con los hijos, por lo que el padre es una figura más cercana y accesible para sus retoños. Antes el hombre prácticamente no hacía nada de nada (lo cual alguno estará echando de menos en este momento), pero tampoco se divertía ni disfrutaba del proceso.

El problema es que ahora tenemos dos gallos en el mismo gallinero. Padre y madre colaboran pero, donde no hay jerarquía suele haber conflicto. Cada uno quiere hacer las cosas a su manera, tienen formas de pensar diferentes en ciertos aspectos, por lo que es inevitable que aumenten las discusiones de pareja. Mi mujer suele decir, «se ayuda pero se molesta«.

Algunas parejas optan por el reparto de tareas, de manera que cada uno tenga su espacio donde hacer las cosas con su estilo propio. A veces este reparto es obligado cuando el tiempo no da para más. Algunos (lo digo en masculino, que es lo habitual) optan por la estrategia de hacer las cosas mal para que su mujer acabe por hacerlas ella misma, con el objetivo de recuperar esa «inactividad» propia de hace 20 años.

Menos tiempo de calidad con nuestros hijos

Afortunadamente, ahora también contamos con la inestimable ayuda de los abuelos. Ellos son los que nos ayudan con consejos basados en su experiencia, los que se quedan con nuestros hijos cuando queremos irnos de fiesta, y muchas cosas más. Eso sí, también tienen su manera de hacer las cosas (que, por otra parte, es la que aplicaron cuando éramos pequeños), pero nosotros nos empeñamos en que hagan las cosas a nuestra manera (el hombre suele ser más flexible en esto, mientras que la mujer es implacable). Otro motivo de disputa.

Esto me recuerda la razón por la que los abuelos tienen que hacerse cargo de nuestros hijos. Antes la mujer era, principalmente, ama de casa. Ahora la mujer trabaja, como el hombre, y pasa el día fuera de casa, como el hombre. La parte positiva es que ahora podemos ofrecer a nuestros hijos un abanico de posibilidades mayor: mejor educación, mejor calidad de vida…La negativa es obvia, no pasamos tiempo con nuestros hijos. O bien los cuidan los abuelos, o los llevamos a guarderías. En definitiva, que a nuestros hijos los está cuidando cualquiera menos nosotros. Nos falta tiempo de calidad con nuestros hijos.

Para rematar, la pareja actual está acostumbrada a un estilo de vida que nuestros padres solo soñaban. Tenemos más tiempo libre, más hobbies, viajamos más, vivimos más…y nos sacrificamos menos!!! Esta puede ser la causa del sentimiento de atadura que provoca el mero hecho de pensar en tener hijos. Tal vez por eso en España la natalidad está atravesando uno de sus peores momentos, solo revitalizada por la inmigración. Para pensar…

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