Sexo en el embarazo

Sexo en el embarazo

El post de hoy tiene como temática el más universal de los temas, aquel que es tratado alguna vez en todo tipo de publicación y del que todavía quedan ríos de tinta por escribirse: el sexo. De hecho, la palabra «sex» es, y seguirá siendo, una de las palabras más buscadas en Internet a nivel mundial. ¿Por qué será?

En PapaEnApuros.com toca hablar de sexo durante el embarazo. En este caso, como en todo lo relacionado con el sexo, para gustos están los colores. Sin embargo, a mí me gustaría distinguir entre dos etapas diferenciadas: una primera etapa hasta los 6 meses (aproximadamente) y otra hasta el final del embarazo. La diferencia entre estas dos etapas la marca el tamaño de la barriga de la mujer embarazada.

Los primeros meses

El principio del embarazo, incluido el tiempo que uno lo está buscando activamente, es el momento de la desinhibición. En primer lugar no hay anticonceptivos de por medio, lo cual suele tener un efecto mental estimulante que favorece la frecuencia y placer durante las relaciones sexuales. Suelen producirse cambios hormonales que a muchas mujeres les hace disfrutar más del sexo. Además, la barriga no se nota o tiene un tamaño moderado en los primeros meses, por lo que se pueden practicar las posturas que a la pareja le vienen siendo cómodas y placenteras.

Por otra parte, el hombre se siente reforzado en su virilidad: ha dejado embarazada a su pareja. Esto también tendrá un efecto positivo para él en las relaciones sexuales. Además, hay algo de lúdico-festivo en el sexo después de conocer la noticia de un embarazo, como si se quisiera celebrar el evento rematando una y otra vez la faena.

Llegan los cambios

Pasan los meses y la cosa cambia. La barriga aumenta de tamaño, y esto tiene un efecto realmente curioso. Por una parte, ciertas posturas en el coito se vuelven incómodas. De hecho, hay que tener cuidado con posturas tradicionales como «el misionero», puesto que ejerce demasiada presión en el útero y no son muy recomendables. Son mejores otras posturas como la penetración lateral (ambos recostados de lado, el hombre por detrás), ella sentada encima e, inclusive, el famoso estilo «perrito» (con la mujer a gatas). Ser pacientes y buscar aquellas posturas que sean cómodas y placenteras para ambos.

Otro efecto que tiene la barriga es psicológico. El hombre comienza a ver a su pareja como una futura mamá, lo cual despierta en él sentimientos de ternura más que de atracción sexual. Además, hay cierta pérdida de atractivo físico del que la propia mujer es consciente.

Leyendas y precauciones

A este cocktail le falta un último ingrediente: las leyendas urbanas y miedos que, aunque infundados, ahí están para impedir que la pareja se relaje y disfrute normalmente del sexo. Nada más lejos de la realidad. Por ejemplo, hay quienes piensan que el sexo es perjudicial para el embarazo, que se puede provocar un aborto espontáneo. Los hay que piensan que con la penetración puede hacerse daño al bebé y que éste se entera de lo que están haciendo sus padres (cuando el bebé está perfectamente protegido por la bolsa del líquido amniótico y el abdomen de su madre).

Sí que quiero hacer hincapié en dos advertencias al respecto del sexo en el embarazo. La primera tiene que ver con las infecciones y enfermedades de transmisión sexual. La pareja tiene que mantener una higiene adecuada para evitar transmitir al niño cualquier tipo de enfermedad o infección. La segunda es consultar siempre a un médico, sobre todo cuando se tiene un embarazo de riesgo (por edad o por antecedentes).

Por lo demás, solo puedo deciros una cosa: que lo disfrutéis!!!

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