Romper aguas

Romper aguas

Son las 6:50 de la mañana. Apenas 10 minutos para que suene el despertador, esa pequeña máquina de tortura diaria…El sueño es ya bastante ligero, apenas recuerdas lo que estabas soñando.

Como se suele decir, por fin es viernes. Ha sido una semana bastante dura en el trabajo y necesitas descansar, desconectar. Sin saberlo, tu vida está a punto de cambiar…para siempre!!!

De repente:

Mira, mira!!! ¿Pero qué es esto? No puede ser, si faltan casi 6 semanas…

Dios santo!!!! Es la voz de tu mujer que, aunque creías que era una inocente pesadilla, no lo es. Efectivamente, está rompiendo aguas. Pero si apenas está de 34 semanas y media!!!!

Eso es lo que nos ocurrió el día 13 de Julio. Me hubiera gustado comenzar el blog antes de que naciera mi hijo, pero el pequeño decidió adelantar su visita casi un mes y medio. Mi mujer salía de cuentas el 22 de Agosto (todavía faltan 5 días!!! es increíble). El embarazo había transcurrido sin ningún problema. Mejor aún, ha sido uno de los embarazos más tranquilos que conozco, un embarazo de libro. Sin náuseas, mareos, malestar general, hinchazón,….nada de nada.

Después de un minuto de ligera confusión, aceptamos que el parto era cuestión de horas (desde un par de ellas hasta más de un día). Tranquilamente nos vestimos, llamamos a un taxi y nos fuimos al hospital. Por el camino, mi mujer continuaba expulsando líquido. La verdad es que es bastante escandaloso. Literalmente, es como coger un jarro de agua y derramarlo directamente al suelo. Ella estaba tumbada en la cama y tuvo una sensación similar a cuando uno se va a orinar encima. Enseguida se levantó y el evento la sorprendió camino del cuarto de baño.

Tras la rotura de la bolsa y la primera expulsión de líquido, ésta suele quedarse plegada y acumula parte del líquido amniótico por lo que, cuando la mujer se mueve, continua expulsándolo.

El líquido es transparente, más denso que el agua…ligeramente viscoso. En esos momentos lo mejor es no ponerse nerviosos, ir tranquilamente al hospital (da tiempo a vestirse y hasta a recoger con la fregona el líquido) y que sean los profesionales los que analicen la situación. Hacer conjeturas es inevitable (que si el niño viene mal, que a ver si nace con problemas, etc.). Tranquilizarse, es el mejor consejo.

En nuestro caso, había un motivo añadido de preocupación. Nuestro hijo va a ser prematuro.

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